Morriña nocturna: San Juan de la Arena (Asturias)

Toda persona tiene su lugar de escape, su tierra natal, su santuario. Y, al igual que tenemos un lugar preferido y nostálgico cuando estamos alejados, tenemos días en los que queremos huir de todo y llegar a él para olvidar, hacer volar nuestro estrés o llorar. Hoy, me gustaría compartir con todos mi lugar de desconexión por excelencia: San Juan de la Arena.

Situado al norte de la costa asturiana en la margen derecha de lo que se conoce como Muros del Nalón, está este “pueblecillo” pescador. Perteneciente al término municipal de Soto del Barco, nos aleja de la civilización con su gran apertura al mar a la vez que nos deja a mano lugares de encanto como Pravia, Cudillero o Avilés.

“Al Oeste San Esteban, por el Este está Ranón, Soto del Barco a la espalda y nos riega el río Nalón”.

Hoy en día, L’Arena (nombre con el que se suele nominar a dicho pueblo entre los asturianos que lo conocen), sigue teniendo un porcentaje de la población que sigue viviendo de la pesca: familias que ven como el padre, acompañado a veces de sus hijos, parten mar a dentro para hacer su labor como pescadores y traer así un sueldo a casa. Lamentablemente, esta tradición se ha ido perdiendo con los años, pasando de casi un centenar de embarcaciones pesqueras a apenas diez.

Ahora el puerto se ha llenado de yates, barcos mucho más nuevos y embarcaciones destinadas al ocio y el turismo. Lo mismo está sucediendo con su urbanización: la imagen de pequeño pueblo pesquero de casas bajas e individuales ha ido destruyéndose, construyendo bloques de pisos de los cuales la mayoría se usan para el veraneo. Pero, a pesar de este deseo de bañar en progreso a San Jan de la Arena, el pueblo no ha perdido su esencia. No deja de ser un típico pueblo costero en el cual poder disfrutar de la naturaleza, el aire fresco y la brisa marina.

Puedes pasear por sus calles, acercarte al puerto y conocer la bonita Rula que resalta con su azul cielo o acercarte a la playa de Los Quebrantos. Dicha playa puede presumir de algo que hoy en día está convirtiéndose en un lujo: conservar su imagen natural y no haber sido explotada creando una playa “a lo Benidorm”. Unida en forma casi rectilínea con el Playón de Bayas, forman más de 3 kilómetros de arenal para poder caminar, correr o simplemente contemplar el espectacular paisaje. Además, dicha playa siempre ha destacado por ser considerado un campo dunar de lo más singular; también son muy particulares las lagunas que se crean en su gran extensión cuando baja la marea, buena opción para que los más pequeños disfruten de un baño sin correr peligro.

Otra observación interesante, a la par que anecdótica, es la cercana situación del pueblo al aeropuerto de Asturias (Ranón). Esto nos regala a lo largo de todo el día y la noche unas imágenes espectaculares cuando los aviones se disponen a despegar y aterrizar, pasando así a muy pocos metros de altitud por encima de la playa y dando la impresión de que casi se comen los amplios acantilados que dan fin al arenal.

San Juan de la Arena es un pueblo que, a nivel turístico fuera de Asturias, no posee el mismo reconocimiento del que puedan presumir otros pueblos costeros como Llanes, Cudillero o Lastres (véase artículo sobre Lastres pinchando aquí) pero, poco a poco, va recibiendo la repercusión que se merece, ampliándose año tras año el número de alquileres y visitas sobre todo en la época estival.

Termino este artículo habiendo recordado grandes momentos en dicho pueblo y, por supuesto, animando a todo el mundo que tenga la oportunidad de acercase a San Juan de la Arena a conocerlo y disfrutar de la costa asturiana, de su gastronomía y sus gratificantes vistas.

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“A mitad justa del antiguo Camino Real que de Avilés iba a Pravia, en la aldea de Santiago del Monte, todavía encontraban los viandantes en los primeros años de este siglo que corre el Gólgota y Calvario de su andadura. Desde las últimas casas del poblado comenzaba la vía a repecharse y era forzoso subirla en zigzagueo para hacer soportable –cuando menos- la escalada hasta Ranón. Cuando el viajero alcanzaba la rasa del Cueplo era momento de respirar hondo, sobreponerse a la fatiga, y extasiar la vista en las revueltas aparentemente absurdas que el Nalón va dando para retardar tímidamente su abrazo con la mar”.

Impenitente oteador de aquel paisaje fue un señor Arzobispo de Valencia que en vida secular se llamó don Valeriano Menéndez Conde y nació en las Luiñas de Cudillero, cercanas a la ría que tanto le enamoraba. Y aún más que enamorado dicen que fue su exegeta, porque cuentan que cuando camino de su solar natal abocaba la confusión armónica del río y el océano, decía a su secretario entre solemne y pavero: “Descabalga y arrodíllate. ¡Estás en el paraíso!”.

Exageraba sin duda el Arzobispo en cuanto a su aspecto terrenal se refería, como “lugar ameno y deleitoso” y don Valeriano bien sabía que pocos o ninguno eran los placeres, amenidades y deleites que gozaban aquellas pobres gentes que él veía hormiguear, desde lo alto, entre el minúsculo caserío de San Juan Del Puerto De La Arena. 

(Fuente: historia de San Juan de La Arena).

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5 comentarios en “Morriña nocturna: San Juan de la Arena (Asturias)

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