La música, el cine y la televisión

Hasta finales de los años 20, casi todo el cine era mudo. Al principio, el cine mudo no poseía ningún tipo de sonido grabado y sincronizado, siendo las imágenes acompañadas simplemente por música en directo tocada a la vez que la película era expuesta al público. A través de, normalmente, un piano, se añadían el toque de sonido a las imágenes previamente rodadas de forma que se podía apoyar la presentación en la música produciendo golpes en la música y cambios de ritmo para ayudar a la puesta en situación del espectador.

Hay una idea muy generalizada sobre la presencia de la música tanto en el cine como cualquier otro formato audiovisual y es la generalización que dice que dichas composiciones sirven simplemente para crear un fondo y que no se percibe tan directamente como cuando se escucha un disco o se va a un concierto. Quizás el nivel de atención que le prestamos conscientemente a la música en dichas situaciones no sea muy grande pero, inconscientemente ella nos provoca diferentes reacciones y situaciones.

Hay situaciones tanto en cine como en televisión en las que quizás quede un poco “descolgado” el sentimiento que se quiere transmitir utilizando solamente imágenes o diálogos. Otras, en cambio, el sentimiento queda claro pero se quiere fortalecer para que afecte de forma más directa y potente. Es aquí donde aparece el importante papel de la música.

Además de favorecer dichos mensajes, también puede servir como elemento que de continuidad a la historia que se nos representa.

La importancia de la música en el cine ha llegado tan lejos que se creó un nuevo género cinematográfico en el que la música es la principal protagonista: el cine musical. Películas de dicho género como “El Cantor de Jazz” (1927), “Cantando bajo la lluvia” (1952) o “Sonrisas y lágrimas” (1965) han pasado a formar parte de las más representativas dentro de la historia del cine.

Hoy en día, estamos tan acostumbrados a ver películas con su representativa banda sonora que, si se nos presentara un film sin ella, nos resultaría raro e incluso sería complicado meternos en algunas situaciones en las que hace falta ponerse en la piel de un personaje, sentir diferentes sensaciones y sentimientos, o ponernos en estado de tensión, pena o alegría.

Por último, al igual que sucedía en la publicidad, aquí también la música tiene presencia en el tiempo tras ver la película. No solo sirve para potenciar los mensajes que se quieran transmitir a través del film, sino que posteriormente, aquella canción que nos hizo llorar en una película seguramente cuando la volvamos a escuchar nos anime a viajar en el tiempo y recordar aquella película y dicha escena.


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